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Carabao Cup

Manchester United 0-1 West Ham: Los hammers dan el gran golpe en Old Trafford

Hoy se jugó en Old Trafford el partido entre Manchester United y West Ham, correspondiente a la tercera ronda de Carabao Cup

Manchester United y West Ham se volverían a ver las caras a penas tres días después de su último duelo, pero ahora sería por medio de la Carabao Cup. El domingo pasado vio el duelo entre ambas escuadras y con un United que ganó el partido gracias a la milagrosa salvada de penal por parte de De Gea. El West Ham se quedó a un segundo de conseguir el empate ante su público. El Manchester United llega a este encuentro con mucha dosificación en el plantel con 11 de 11 cambios con respecto a los que enfrentaron a los hammers por Premier League. Los de Solskjaer buscarán estar en la senda de la victoria y avanzar a la cuarta ronda de la Copa de la Liga.

El West Ham llega luego del duro golpe sufrido ante el mismo Manchester United, luego de haber perdido el partido en la última jugada y dejando la posibilidad de rescatar un punto. Los de Moyes llegan tocados luego de esa dolorosa derrota, pero ahora buscarán dar vuelta a la página y dar revancha ante un United que los venció ante su gente en su estadio. El equipo de Londres llega al encuentro con un conjunto mixto, alternando entre titulares y suplentes para el partido en el siempre mítico estadio rojo de Manchester. El partido es uno de los mayores atractivos de la tercera ronda de Carabao Cup y promete no decepcionar.

Primer tiempo

El partido inició con un ataque contundente del West Ham, los londinenses tenían el dominio de la pelota en los primeros minutos, poniendo en aprietos a la defensa local. Los de Moyes atacaban por las bandas y daban opciones de ataque entre todos los jugadores. El premio para los de Londres llegó a los 10 minutos cuando Lanzini mandó el balón al fondo de las redes. El gol vino por medio de una excelente jugada individual de Fredericks por izquierda que culminó con Manuel Lanzini batiendo a Henderson y poniendo el primer gol de la noche en Old Trafford. El Manchester ahora tenía la iniciativa de ir adelante a buscar el empate en el marcador.

Los de Solskjaer iniciaban a atacar y el primer aviso vino por medio de un disparo de Mata que Areola sacó a mano cambiada. La tónica del partido cambió luego del gol, los locales se volcaron al ataque proponiendo un dominio en el campo contrario. La visita se mantenía con las líneas más atrasadas, esperando a que el rival atacara y cediendo la iniciativa del juego. Los de Moyes tenían el dominio del partido gracias al marcador, y cuando poseían la pelota, no apresuraban y le daban mayor calma al partido. Los de Solskjaer tenían la presión de anotar en el menor tiempo posible y que el encuentro no se le complicase.

Dominio del Manchester, pero sin trascender

La primera parte transcurría y la tónica del partido ya iba agarrando más color, los de rojo eran lo que proponía en ataque, mientras que los de blanco eran quienes defendían con dos líneas compactas. Los de Moyes tenían claro la idea de juego y el cómo detener los ataques de la ofensiva del Manchester United. Por momentos la visita atacaba al Manchester United, pero sus ataques habían reducido a no trascender de la media cancha. Los de Solskjaer salían por medio de ataques por la banda que lideraban Sancho y van de Beek, pero no rompían la defensa del West Ham.

El primer tiempo estaba llegando a sus minutos finales, los locales no lograban imponerse a a la defensa y parecía que Solskjaer necesitaba voltear a ver el banquillo. Por el momento, el United no conectaba con Martial y parecía que necesitaban más peso en la delantera. El plan de Moyes estaba funcionando de momento, y daba la sensación que al medio tiempo se iría con la victoria parcial. El primer tiempo finalizó con los red devils tirados totalmente al ataque y con los hammers haciendo lo que ejecutaron todo el encuentro: defender. Los de Solskjaer buscarían emparejar el marcador en la segunda mitad, pero sabían que no sería tarea sencilla.

Segundo tiempo

El segundo tiempo inició con más ímpetu por parte de los locales, ahora, concretaban jugadas e impartían mayor peligro al rival, pero el gol seguía sin llegar. El West Ham era incesante cuando llegaba por los costados, pero Telles y Dalot estaban finos defensivamente. Los de Moyes detenían el juego por medio de faltas tácticas por momentos, dando respiros al equipo cuando los agarraban mal parados. Las faltas eran una de las herramientas empleadas por los visitantes cuando no tenían el balón, el local trataba de tapar todos los espacios y de ser el dominador del partido. Solskjaer mandaba a calentar a sus mejores hombres para dar aire fresco al equipo.

El United dio un giro cuando ingresó Greenwood al terreno de juego, ahora ya buscaban más en la delantera y se animaban a disparar. El reloj no era el mejor amigo del Manchester, el tiempo transcurría de manera apresurada para los de rojo. El West Ham estaba obteniendo revancha del último partido del domingo donde tuvo una estrepitosa derrota ante los red devils. Los dos equipos mantenían sus respectivos planes de juego; cada vez que el Manchester United atacaba, el West Ham cerraba líneas haciendo el equipo compacto y con solides defensiva. Los de Solskjaer no encontraban por donde romper la muralla que Areola había construido.

Los hammers consiguen la gesta

Solskjaer movía al plantel e hizo ingresar a Bruno Fernandes para darle mayor juego a la media y mayor peso en ataque. El West Ham no generaba mayores ocasiones en ataque y a pesar que ingresó Vlasic, éste no generaba peligro. El United mantenía la posesión y llegaba por medio de Greenwood, quien con su ingreso le dio al equipo más armas para atacar al rival. Las posesiones de balón eran largas para los locales y se animaban a disparar de lejos ahora que ya tenían un cañón de media distancia cómo era Bruno Fernandes. El reloj se movía y cada vez más, era el máximo factor en contra que tenía el Manchester United.

El partido llegaba a su etapa final y el marcador se mantenía de la misma forma. El Manchester atacaba con todas sus armas, la banda de Greenwood se convirtió en una de las herramientas de ataque más recurrentes. El juvenil inglés estaba haciendo estragos por su banda, pero el ataque se detenía cuando se topaba con un Areola que estaba en su mejor noche. El ataque del Manchester era en los linderos del área del West Ham, pero los de Moyes habían plantado un muro en su propio campo sin dejar espacio al rival. El partido acabó con la victoria del West Ham, dejando al Manchester United en la tercera ronda y cobrando venganza del último partido.

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