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Barcelona 1-0 Dinamo Kiev: Piqué mantiene la esperanza en un Barça triste

El FC Barcelona recibió al Dinamo de Kiev en el Camp Nou por la tercera jornada de la fase de grupos de la Champions League

El Barça no jugó bien, el Barça volvió a dejar dudas. Sin embargo, el Barça ganó. Y con esta victoria -su primera en esta Champions-, el Barça vuelve a ilusionarse con clasificarse a los octavos de final. Un gol de Gerard Piqué en los minutos finales del primer tiempo fue más que suficiente para que el conjunto azulgrana sume los tres puntos y escale hasta la tercera posición del grupo E, a un sólo punto del Benfica que es segundo.

Primer tiempo

Los primeros 45 minutos tuvieron muy poca historia que contar. El Barcelona controló el partido de principio a fin, pero el Dinamo de Kiev en ningún momento sufrió ante el conjunto local. El cuadro ucraniano se plantaba en un bloque bajo, muy cerca de su área, y buscaba sorprender al rival a partir del contraataque, aunque sólo en una o dos ocasiones lograron robar y sorprender a la espalda de los defensores contrarios. Aún así, en una de esas pocas ocasiones dejaron en evidencia los problemas del Barça en el retroceso; recuperaron la pelota y salieron rápido al ataque para ponerse en una ventaja numérica que prometía, pero no pudo llegar a convertirse en una jugada de peligro por el gran cierre de Óscar Mingueza y la mala resolución de los delanteros del Dinamo.

Sin oposición alguna del rival, el equipo de Ronald Koeman dominó la posesión de balón a lo largo de la primera mitad. El Barcelona se plantó en campo contrario y ahí encerró al Dinamo de Kiev, pero no supo traducir eso en peligro constante en el área ucraniana. El Barça no encontraba las herramientas para abrir ese bloque bajo del Dinamo. No eran capaces de progresar ni por bandas ni por el carril central. El balón constantemente caía por bandas después de largas y lentas secuencias de pases, pero a partir de ahí los catalanes ya no encontraban más camino por recorrer. Una vez llegado el balón a las bandas, habían dos salidas: pase atrás o centro al área. Optaron continuamente por bombardear el área con centros que poco efecto surtieron, pues la gran mayoría fueron rechazados por los defensores rivales. Estos centros tenían un objetivo claro: Luuk de Jong. En las pocas veces que apareció, el delantero neerlandés tuvo chances clarísimas de gol con centros que lo dejaban solo para rematar de cabeza muy cerca del arco contrario, pero las falló todas.

Después de más media hora soporífera, el Barcelona conseguiría capitalizar una de las pocas ocasiones de gol que tuvieron en los 45 minutos iniciales. Al 36′, el balón le cayó a Jordi Alba por banda izquierda y éste metió un nuevo centro al área; por el segundo palo aparecía Gerard Piqué completamente desmarcado, se perfiló para recibir el envío y le pegó de primera para mandarla a guardar y darle al Barça la ventaja inicial. El conjunto azulgrana se llevaba su premio después de hacer méritos que el Dinamo de Kiev, aunque eso está lejos de ser un elogio. A pesar de un primer tiempo que dejaba dudas, los locales se iban al descanso con tres puntos vitales.

Segundo tiempo

El guion del partido se mantuvo. El Barcelona, ahora con la ventaja, no estaba dispuesto a subir el ritmo del juego, y el Dinamo de Kiev tampoco los forzaba a ello. Los culés seguían controlando a partir de la posesión, una posesión plana que no los acercaba a ampliar la ventaja pero sí les permitía defender la diferencia mínima que habían sacado en el marcador. Al salir del túnel Ronald Koeman movió el tablero con el ingreso de Coutinho y Ansu Fati en lugar de Luuk de Jong y Óscar Mingueza; Sergiño Dest, que empezó jugando como extremo, volvió al lateral derecho que antes ocupaba Mingueza. A pesar de los cambios, nada mejoró en el rendimiento colectivo. Pero con lo que había parecía bastar ante un Dinamo que no se atrevía a más.

Aún con una actuación que dejaba muchísimo que desear, el Barcelona tuvo alguna que otra oportunidad de cerrar el partido marcando el 2-0. En el tramos inicial de la segunda parte, el cuadro azulgrana sacó frutos de la presión alta de Ansu Fati; el español fue a presionar al portero, Bushchan, y lo hizo perder el balón. La pelota le quedó a Memphis, que se la devolvió a Ansu, éste recibió en el área chica de espaldas al arco y, a pesar de que dos compañeros llegaban de frente al arco, completamente solo para anotar el segundo, decidió jugarse la inidividual y se perdió el gol.

Con el paso de los minutos, el Dinamo se vio obligado a adelantarse algunos metros en la cancha. Los ucranianos intentaron ganaron algo de terreno, aunque se quedaban siempre muy cortos. Trataban de salir jugando desde atrás, pero con muy poco éxito. Por suerte para ellos, enfrente tenían a un equipo que les regalaba una oportunidad tras otra para mantenerse vivos. Ya en los minutos finales, el Dinamo se encontró con un Barça muy nervioso, incapaz de dominar y de cerrar el partido. En el cuarto de hora final, a los dirigidos por Ronald Koeman eran incapaces de plantarse en campo contrario y constantemente les tocaba defenderse sin balón y en su propio campo.

Finalmente el Dinamo, a pesar de mostrar una intención más ofensiva en el tramo final, estuvo muy lejos de llegar al gol. Ter Stegen tuvo un partido bastante tranquilo y el Barça se llevó un triunfo muy valioso en su lucha por entrar a los octavos de final de la Champions League.

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