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Rayo 1-0 Barcelona: Una raya más para el Tigre

El FC Barcelona visitó el Estadio de Vallecas para enfrentar al Rayo Vallecano por la undécima jornada de LaLiga Santander

El Barcelona repite la misma historia de siempre. El equipo de Ronald Koeman volvió a caer, esta vez en Vallecas, dejando una imagen dolorosa y muy oscura. Los catalanes han vuelto a fallar en un escenario donde la victoria era una necesidad. Siguen dejando muchísimas interrogantes desde el juego, y hoy además desperdiciaron ocasiones clarísimas para llevarse la victoria, como un remate de Dest abajo del arco y un penal fallado por Memphis.

Tristemente para los culés, el Barça ha vivido esta situación bastante seguido en los últimos tiempos. Ya no es una sorpresa caer en casa del recién ascendido Rayo Vallecano, ni tampoco duele ni impacta como antes. Lo de hoy es sólo una de tantas caídas. Una herida más. Como una raya más para un tigre.

Por su parte, el Rayo Vallecano mantiene su excelente andar por LaLiga y se mete momentáneamente entre los cinco puestos de arriba. Con esta victoria, el equipo madrileño ya suma 19 puntos en once partidos disputados, lo que los deja a sólo dos unidades de la cima pero habiendo jugado un partido más que el líder.

Primer tiempo

En los minutos iniciales del partido, el Barça se vio sorprendido por un Rayo que se plantaba en un bloque medio/alto y buscaba presionar la salida de balón rival. Los visitantes estuvieron incómodos, con problemas para salir desde su propia área y la presión del Rayo incluso generó un par de pérdidas del contrario en zonas peligrosas que, para fortuna de los culés, no generó casi ningún daño. Después de unos diez primeros minutos complicados, el Barcelona se fue asentando, superando la presión del local, plantándose en campo contrario y controlando el juego a partir de la posesión.

Cuando el Barça superó la presión del Rayo, el equipo de Andoni Iraola retrocedió bastantes metros en el terreno de juego, defendiendo en su propio campo, esperando para robar la pelota y salir disparados al contraataque. Esto último no lo pudieron hacer prácticamente nunca, pues se encontraron con un Barcelona que manejaba muy bien el balón para nunca perderlo y, cuando lo hacía, cubría de forma impecable los espacios, impidiendo que el Rayo encontrara a un hombre libre para hacer daño a campo abierto.

Por su parte, el Barça -más allá de las fortalezas nombradas anteriormente- decía muy poco en el césped. El conjunto azulgrana no pudo llegar al área rival casi nunca con claridad. Por bandas, el Rayo cerraba los espacios, impidiendo que Sergiño Dest, el hombre de mayor desequilibrio, encontrara situaciones de uno contra uno que pudiese convertir en una llegada de peligro para el Barça. los dirigidos por Ronald Koeman fueron capaces de conectar con hombres entre líneas (sobre todo Coutinho y Memphis) gracias a los pases de Piqué y Eric García o las conducciones de Nico González; pero, una vez conseguían llevar el balón a ese hombre entre líneas, no conseguían caminos para seguir avanzando y la defensa del Rayo no tenía muchos problemas para repeler el peligro.

El Barcelona controló siempre el partido, pero poco más. Los minutos pasaban, empate a cero se mantenía y, aunque el Rayo Vallecano estaba lejísimos del gol, terminarían tomando provecho de una zaga blaugrana que nunca da ninguna garantía. Cuando se cumplía la primera media hora del compromiso, Óscar Trejo le robó el balón a Sergio Busquets en campo del Barça, Trejo metió un balón al espacio para Radamel Falcao, que caería por el costado derecho del área para ganarle en carrera a Gerard Piqué, dejarlo tirado con un freno y definir a la perfección al segundo palo.

El Tigre le daba la ventaja al Rayo y el Barcelona se iría al descanso con la necesidad de venir de abajo. Los catalanes controlaron, pero generaron poquísimo en el área rival. Y lo poco que generaron, lo desperdiciaron. La única ocasión de gol para el equipo de Koeman en el primer tiempo fue clarísima: desborde de Memphis por banda izquierda, balón al área chica y apareció Dest, completamente solo frente al arco… pero mandó el balón a las nubes. Además de las dudas que generaban desde el juego, el Barcelona también era incapaz de aprovechar el escaso peligro que creaba.

Segundo tiempo

El guion del partido se mantuvo. El Barcelona controlaba la posesión y el ritmo del partido, pero el Rayo estaba cómodo con un bloque medio/bajo, esperando para hacer daño con las transiciones rápidas. Los visitantes tenían una profundidad nula. Por bandas no pasaba nada y por dentro Memphis y Coutinho eran incapaces de tomar el liderazgo y enseñarle el camino al equipo. El brasileño, en cambio, ralentizaba el ritmo del cuadro catalán; tardaba una eternidad en tomar una decisión cada vez que recibía el balón, lo que llevaba casi siempre a una pérdida y un ataque botado a la basura.

La única herramienta del Barcelona para hacer daño era el jovencísimo Nico González. El ’28’ fue el protagonista de las pocas ocasiones de peligro del cuadro visitante y el único jugador azulgrana que entendió lo que debía hacer y lo ejecutó a la perfección. Rompía líneas con su conducción, aparecía en todos los sectores de la cancha, ayudaba en recuperación, también tuvo un par de desmarques destacados y generó una llegada clara de gol con un pase para Sergio Agüero que lo dejó mano a mano con Dimitrievski… el mejor del Barça con diferencia.

En medio de su mar de dudas, el Barcelona encontró una oportunidad de oro para calmar las aguas empatando el marcador. Al minuto setenta, Memphis avanzó por el costado izquierdo del campo hasta llegar al área del Rayo, y ahí, Valentín lo derribó desde atrás y el árbitro Mateu Lahoz no dudó en pitar penal. Fue el propio Memphis el encargado de cobrar la pena máxima; el neerlandés mandó un remate a su izquierda, a media distancia… pero Dimitrievski adivinó las intenciones del ‘9’ y paró el penal.

Al final el Barça no sólo se quedó corto en su búsqueda por el empate (y la victoria), sino que incluso pudo ver ampliada la distancia en el marcador, pues el Rayo estuvo cerca de anotar el segundo. En los últimos minutos el Barcelona buscó desesperado el gol del empate, y estuvo muy cerca con ocasiones claras de Luuk De Jong y Gavi, pero finalmente se van con las manos vacías.

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