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La Liga

Real Madrid 0-0 Osasuna: Los blancos se estrellan contra la muralla rojilla

El Madrid no logra superar la zaga rival y firma el empate a nada en casa para auparse de nuevo al coliderato y seguir en la batalla a 4 por la cabeza 

Real Madrid y Osasuna disputaban esta noche en el Santiago Bernabéu el encuentro perteneciente a la undécima fecha de La Liga Santander. 

Primera parte: Mucha posesión y poca área 

Los madridistas saltaban hoy al terreno de juego con la intención de rubricar su buen momento de forma y sacar los tres puntos para seguir arriba en la clasificación.  

Partiendo de 1-4-3-3, los blancos se erigieron hoy desde el pitido inicial como dominadores absolutos del balón y monopolizaron la posesión encerrando a un Osasuna que estuvo muy cómodo durante toda la primera mitad.  

Los navarros iniciaban hoy el encuentro ubicados en 1-5-3-2 e implantaron un entramado defensivo en bloque bajo para cerrar espacios a los atacantes merengues y evitar que iniciaran transiciones en velocidad.  

Muy juntos entre líneas y con ayudas constantes, los rojillos plantaron una muralla delante de la portería de Sergio Herrera contra la que chocaban una y otra vez los jugadores rivales.  

No sería hasta el minuto 21 del encuentro cuando llegaría el primer tiro con peligro para los blancos, pero el tiro escorado de Camavinga se marchaba directamente al lateral de la red.  

Ante la imposibilidad de entrar en área rival, el Madrid quiso buscar el buen golpeo de media-larga distancia de sus hombres de segunda línea, y un buen golpeo de Vinicius pasada la media hora de encuentro se marchaba lamiendo el palo izquierdo de la meta pamplonica.  

El brasileño fue, una jornada más, el atacante más activo del encuentro. Incisivo por banda izquierda y encarando con decisión a su par, Vinicius se convirtió en un dolor de cabeza para la zaga rival, que mantuvo un sistema de ayudas impecable para frenar las arrancadas del carioca.  

El Madrid dominó el primer tiempo sin aparente dificultad y no permitió que Osasuna generara ni una sola ocasión de peligro, más allá de un córner que remataba en semifallo Kike García. Sin embargo, las posesiones blancas carecían de profundidad y velocidad y, tras 45 minutos de juego mortecino, el colegiado señalaba el camino a los vestuarios. 

Segunda parte: Osasuna resiste el embite 

Ancelotti quiso reactivar a su equipo desde el banquillo tras el pobre nivel de juego que había mostrado en el primer tiempo y dio entrada a Rodrygo en banda derecha por Camavinga, que había sido amonestado, para ganar amplitud y mordiente en ataque.  

Sin embargo, cuando parecía que los madridistas daban un paso al frente y se decidían a ir por la victoria, iba a tener Osasuna la ocasión más clara hasta el momento para inaugurar el marcador. El Chimy Ávila conducía una contra vertiginosa por banda derecha y cruzaba el cuero al otro lado del área para la llegada de Moncayola que, completamente libre de marca, estrellaba el balón contra el poste diestro de la portería de Courtois.  

El Madrid quiso reaccionar tras el susto con un centro de Rodrygo que Vinicius no acertaba a rematar en boca de gol, pero Osasuna seguía muy cerrado atrás y acababa con todas las internadas blancas una vez llegaban a la frontal del área.  

Los blancos logaron conectar con Benzema, que había estado muy apagado en la primera mitad, y empezaron a generar cada vez más peligro con sus ataques.  

Cuando el electrónico marcaba la hora de partido iba a llegar la primera ocasión clara de peligro para los blancos tras una genialidad en el área de Benzema, que se deshacía de dos defensores con un recorte en una baldosa, y mandaba el balón fuera tras besar la cruceta.  

El cansancio comenzaba a hacer mella en los futbolistas rojillos, que fueron retrasando cada vez más la línea de zagueros hasta acabar defendiendo en el interior del área propia y empezaron a verse acosados por un Madrid que cada vez empujaba con más gente arriba.  

El paso de los minutos fue aumentando la impaciencia de los madridistas, que intentaron colgar balones al área para buscar opción de remate o segunda jugada, pero Osasuna seguía muy serio sin balón y lograba despejar todos los envíos que se aproximaban al marco de Sergio Herrera.  

Con las espadas aún en todo lo alto el árbitro hacía sonar su silbato y señalaba el final del encuentro. El conjunto navarro preparó un plan de partido basado en la seriedad defensiva y secó a un Madrid que, con este punto, vuelve a sumarse a la batalla a cuatro por el liderato.  

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