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Poco fútbol y muchas incógnitas en el Enrique Roca de Murcia


Empate sin goles en un aburrido partido que ensalza al Antequera y sentencia al Real Murcia de la lucha por el ascenso directo

El ambiente, como no podía ser de otra forma en tal escenario, fue espectacular en la fiesta del fútbol que se organiza cada dos semanas en la ciudad de Murcia. Centenas de aficionados granotas se agrupaban en torno al estadio, creando una atmósfera que hacía sentir que se trataba de una tarde importante la que se avecinaba en el estadio Enrique Roca.

El día del club impedía ver el aforo completado en un estadio que, a pesar de no encontrarse tan abarrotado como en otras citas, era el personaje principal de un entorno futbolístico poco común en Primera RFEF.

Arranca el encuentro y se observan dos planes de partido completamente diversos: el Real Murcia quiere ganar, mientras que el Antequera busca no perder. Dos formas de enfocar el fútbol en la que solo una de las dos puede ser la que triunfe sobre el campo.

Avanzaba el partido y se podía entrever que la idea del conjunto visitante iba a ser la que se impusiera sobre el césped. Un Antequera paciente y ordenado atrás convertía en plano y horizontal el fútbol de ataque con el que había salido el Murcia en los primeros diez minutos. Una defensa rocosa iba lentamente secando la idea de desmarque por bandas y de ganar la espalda al lateral de los locales.

Tras una primera mitad muy horizontal, la afición grana apretaba más que nunca para alentar a los suyos en unos cuarenta y cinco minutos que, de terminar con el mismo resultado de la primera mitad, significarían un golpe que les podría hacer despedirse del ascenso directo este mismo fin de semana. Pasan los minutos y no aparecen las soluciones sino la ansiedad y desesperación entre los locales, transformada en desaciertos, errores en el control de balón y malas decisiones en el último cierto. Es ahí cuando Fran Fernández, entrenador murcianista, pretende desatascar el encuentro con dos ventanas de cambios en las que entraron nombres destacados como el de Juan Carlos Real o Pedro León.

Nuevos jugadores y mismo partido. Falta de creatividad en zona de tres cuartos al tiempo que el Antequera hacía olvidar en el Enrique Roca que es el segundo equipo más goleado del grupo, solamente por detrás del Real Madrid Castilla.

Encarando los últimos veinte minutos, con la afición grana volcada con su equipo, solamente eran los centros laterales y el balón parado los que suponían acercamientos a las áreas. Con un partido uniforme de principio a fin, fue un nubarrón quien tuvo que llegar para cambiar el guion y ofrecer algo diferente a lo visto desde el primer minuto.

Miles de aficionados tenían que subir corriendo hasta la zona techada del estadio para cobijarse de la lluvia. Un hecho circunstancial que llevó a generar más unión que nunca entre los aficionados para encarar el final de partido de la forma más loca posible, animando a su equipo mientras se jugaba la vida bajo la lluvia. Ni los fenómenos atmosféricos ni el ansia del Real Murcia pudieron arrojar algo de luz a su fútbol, que se quedó sin siquiera la sensación de haber hecho peligrar el punto que había venido a buscar el Antequera a la ciudad de Murcia.

El AD Ceuta será, sin lugar a duda, el gran ganador de la tarde si consigue superar al Fuenlabrada el domingo, logrando así su ascenso directo a Segunda División a falta de dos partidos para finalizar la liga regular. El Real Murcia es quien ahora debe mirar por proteger su segunda plaza y no caerse en la fase decisiva del año.


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