El Leicester City ha sellado su descenso de la Premier League y el regreso a Championship tras una temporada para el olvido
Tras completar uno de los descensos más inesperados en la historia reciente de la Premier League, el Leicester City arrasó en Championship durante la 23/24 y fue el primero en asegurarse una de las tres plazas en la primera división inglesa. Ahora, menos de un año después, los foxes han inscrito su nombre de vuelta en la categoría de plata después de una de las peores campañas que se recuerden en la Premier League.
Actualmente, el club que supo ser campeón en 2016 suma 18 puntos en 34 partidos; les restan cuatro intentos (Southampton, Nottingham Forest, Ipswich y Bournemouth) para superar las 19 unidades del Sunderland 02/03 y no quedar marcado entre las cinco peores puntuaciones en la historia de la Premier League. Aun así, mas allá de lo que suceda en la recta final del curso, el sello de desastre es imborrable para el 2025 del club de las Midlands.
Mercado anticompetitivo
A pesar de la enorme diferencia de talento evidenciada entre la plantilla del Leicester City y el resto de equipos de Championship, los foxes llegaban al verano con la necesidad de reforzarse para no sentir la brecha con respecto a la exgiencia de la Premier League. Ciertos nombres dentro del equipo ya generaban dudas pues, si bien brillaron en la segunda división, sus experiencias anteriores en primera eran más bien poco optimistas; futbolistas como Faes, Vestergaard, Winks y muchos más llegaban con el foco puesto sobre ellos.
Lo cierto es que el Leicester no logró confeccionar un plantel lo suficientemente competitivo para una de las ligas más exigentes del mundo. Las incorporaciones de Facundo Buonanotte y Bilal El Khannous añadieron creatividad y una capacidad técnica que no sobraba en el último tercio del campo, pero en el resto de zonas no llegó ningún refuerzo que elevara el techo del equipo: Jamie Vardy sigue esperando un relevo a la altura, Caleb Okoli fue más problema que solución en defensa y la gran apuesta para el mediocampo, Oliver Skipp (23,5 millones de euros), ha sido poco más que intrascendente.
Un remedio peor que la enfermedad
Con el talento disponible, todas las quinielas apuntaban a una temporada llena de sufrimiento para el Leicester. Los foxes iban a tener que aprovechar al máximo sus virtudes y minimizar sus debilidades, con la ilusión de un descenso que, a priori, se vendía barato, teniendo en cuenta las malas previsiones para Wolves y Everton en septiembre de 2024. De hecho, la campaña no empezó del todo mal (tres derrotas y dos victorias en las primeras ocho jornadas), pero las cosas empezaron a torcerse conforme avanzaba la temporada y la directiva tomó una decisión apresurada: el 24 de noviembre se confirmó el despido de Steve Cooper y una semana después llegó Ruud van Nistelrooy para ocupar el cargo de entrenador.
El legendario delantero aterrizó en el King Power Stadium tras un breve interinato en el Manchester United hasta la contratación de Rúben Amorim. De los cuatro juegos en los que dirigió a los red devils, el neerlandés enfrentó en dos ocasiones al Leicester -una por Carabao Cup y otra por Premier- y salió victorioso en ambas. Ese pequeño invicto y los encuentros cara a cara, sumado a su experiencia como asistente en Old Trafford y entrenador en jefe en el PSV, le bastaron a la cúpula de los zorros para darle un contrato de dos años y medio.
Sin embargo, la arriesgada apuesta no salió bien. El cese de Steve Cooper generó muchas preguntas, pues los resultados no estaban por debajo de -las que debían ser- las expectativas teniendo en cuenta el talento en plantilla y, sobre todo, era difícil pensar que el club pudiese pescar a un entrenador que, primero, estuviese dispuesto a aceptar el reto y, segundo, pudiese sacarle más jugo a los jugadores del que le estaba sacando Cooper. Los miedos se hicieron realidad y, pese a un arranque esperanzador, la etapa de van Nistelrooy no ha podido salir peor: de los últimos once partidos, los foxes han perdido diez y empatado uno, y se han convertido en el primer equipo en la historia de la primera división inglesa que pierde nueve encuentros consecutivos en casa sin anotar ningún gol.
La defensa
El Leicester volvió a la Premier League con la misma dupla de centrales titular con la que descendieron un par de temporadas atrás. Wout Faes y Jannik Vestergaard, que fueron señalados entre los principales responsables del curso 22/23, se reivindicaron en Championship y convencieron al club -motivado también por una situación económica limitante- a darles una nueva oportunidad en el primer escalón del fútbol de la isla.
La lógica reinó y la realidad le dio un duro golpe a la planificación de los foxes. A pesar de contar con uno de los mejores porteros de la competición, Mads Hermansen, el Leicester es el segundo equipo con más goles en contra en lo que va de liga y apenas han dejado el arco en cero en una ocasión. Los errores y desatenciones en la retaguardia han sido constantes y los rivales no tuvieron piedad para abusar de un equipo que hacía aguas por todas partes.
… ¿y Facundo?
La relativamente buena primera mitad de temporada tuvo como protagonista a Facundo Buonanotte. El argentino, que llegó cedido desde Brighton, empezó la temporada como suplente, pero no tardó en ganarse un puesto con Steve Cooper y convertirse en uno de los mejores jugadores, ya no sólo del Leicester, sino de los equipos en la lucha por la permanencia. Todas las buenas acciones y la creatividad en ataque salían de los pies del santafesino, que parecía destinado a liderar a los suyos hasta fin de curso.
El rumbo de la relación entre el club y el jugador cambió radicalmente con la llegada de Ruud van Nistelrooy. En sus primeras semanas al mando, el neerlandés probó en varias ocasiones la sociedad entre Buonanotte y Bilal El Khannous -que había tenido escaso protagonismo hasta ese momento-, y el juego colectivo mejoró notablemente. Parecía que en las Midlands del Este habían encontrado un argumento de peso para evitar el descenso, pero el estratega no dio continuidad a la dupla, se decantó por el marroquí y relegó al joven argentino al banquillo. El que podía ser un dúo que elevara exponencialmente el techo del equipo no volvió a contar con minutos y, en lo que va de 2025, Buonanotte sólo ha sido titular en dos compromisos ligueros.

