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Un partido para la eternidad, Inter 4-3 Barcelona

El Inter vence al Barcelona en un partido para la eternidad y es finalista de la Champions League

Ayer Inter y Barcelona nos regalaron lo que ya muchos medios y personas en redes sociales catalogan como la mejor semifinal de la historia de la Champions League, y no es para menos

Lo que ocurrió el día de ayer en el Giuseppe Meazza no fue un simple partido de fútbol. Fue un estallido de emociones, una obra maestra de drama europeo y, quizás, la mejor semifinal de la historia de la Champions League. Si algo aprendimos del FC Barcelona durante toda la temporada es que nunca bajaron los brazos tras ir perdiendo en el marcador. Le remontaron un 3-1 al Benfica en la primera fase de la competición que terminaron ganando 4-5. Ante el Atlético de Madrid en semifinales de Copa del Rey tras ir perdiendo 2-0 y terminar ganando 2-4. Al Real Madrid en la final de la Copa del Rey tras ir perdiendo 2-1, consiguieron el título con un marcador de 2-3. Y hoy tampoco bajaron los brazos.

Tras irse a la primera parte derrotados 2-0, el equipo de Hansi Flick tomó vuelo y le dio la vuelta 2-3. Faltaban pocos minutos para el final del encuentro y parecía que Múnich ya tenía su primer finalista. En redes sociales sólo se leían elogios para el club catalán —luego de leer burlas hacia el mismo club acabados los primeros 45 minutos—, y burlas hacia los italianos —tras hacer el mejor primer tiempo de su temporada—. Pero el fútbol no es tan aburrido como para que el guion de la película hubiera terminado. Una mala marca de Araújo sobre Acerbi le dio el espacio suficiente para que el italiano rematara al arco blaugrana y llevara el partido a la prórroga. El partido no podía ser más infartante.

La mejor semifinal de la historia de la Champions League

A pesar de que en el otro lado de la llave hay dos equipos que han demostrado tener nivel para ser campeones de la Champions League, lo de ayer pareció una final anticipada. Muchos pensaron que el Barcelona iba a llevarse la orejona con relativa facilidad, pero la ida nos demostró que el Inter no iba a sentirse inferior ante el Barça y la vuelta en Italia podía inclinar un poco el favoritismo hacia el equipo italiano. En principio el partido ya tenía morbo, Lamine durante la semana había dicho que hasta que no perdiera, no lo podían criticar, el Inter venía de sólo una victoria en sus últimos cinco partidos, el Barcelona perdía a Koundé, Balde no llegaba a recuperarse y Lewandowski podía estar pero no durante los 90 minutos. Todo fue un cúmulo de cosas que estalló en el Giuseppe Meazza.

El Inter superó al Barcelona y rotula su nombra en la final de la Champions League

Claro que hay semifinales que todos tenemos grabadas en nuestra memoria. Real Madrid vs Manchester City de 2022 fue impactante por la épica del Real Madrid pero el equipo inglés fue ampliamente superior en los 180 minutos de serie. Barcelona – Chelsea de 2009 es mítica por las polémicas decisiones arbitrales y el gol de Iniesta en el minuto 93′. Ambas son grandes historias que siempre recordaremos. Pero esta tuvo una magia que las demás no y que el paso del tiempo engrandecerá. Ayer vimos la primera gran derrota de Lamine Yamal. Desde luego que es ridículo pensar que la derrota de un jugador puede llegar a ser un determinante para darle el título a un partido de mejor semifinal de la historia. Pero el desempeño que mostró el joven de 17 años y que aún así no haya bastado para clasificarse a la final es algo que recordaremos durante años. Talentos como el de Lamine nacen cada 40 o 50 años y su actuación de hoy no hace más que engrandecer su figura y nos da una razón más para seguir este deporte. Aún es muy joven y cuando en su cabello empiecen a salir las primeras canas, en su vitrina seguro habrá más de una Champions League, lo que nos hará preguntarnos qué hubiera pasado si en aquella emocionante noche en Milán el resultado hubiera sido diferente.

Cómo el Inter consiguió herir al FC Barcelona

El Inter fue el único equipo de la temporada que entendió cómo jugarle al Barcelona. El equipo de Inzaghi logró encerrar al de Flick durante todo el primer tiempo. La presión alta obligó a que los centrales blaugranas salieran por arriba y una vez el balón llegara a tierra de nadie, los italianos recuperaban la pelota. Fue un planteamiento arriesgado, porque el modus operandi fue el mismo que el de la ida, lo que llevó a pensar que el Barcelona encontraría soluciones para la presión del Inter, y una vez superada una presión alta, llegar a campo contrario es más fácil. Pero no fue así. Igualmente los catalanes plantearon un partido valiente, buscaron romper líneas y encontrar a Pedri u Olmo en la mitad de la cancha, pero recibir de espaldas y tener al rival respirándote en la nuca incluso antes de recibir puso en una posición incómoda a los jugadores creativos del Barcelona. Por lo que más que exteriorizar su talento, este fue reprimido y prácticamente los obligó, durante toda la primera parte, a pivotar.

Y aunque en esos momentos donde encontraban tiempo y espacio para horizontalizar y enviarle la pelota a Lamine Yamal, cuando perdían el balón, el Inter se lanzaba al ataque con una transición que no se había visto en otro equipo de Europa esta temporada. Y eso fue lo que más los hirió. El equipo italiano tuvo la capacidad y agilidad física y mental para romper la defensa del Barça con dos o tres pases. Generalmente lo hicieron cuando el delantero recibía de espaldas y rápidamente jugaba con el mediocampista más cercano. Como la presión del Barcelona también es intensa, 2 o 3 jugadores llegaban al mediocampista para robarle la pelota, pero eso dejaba al extremo o al delantero solo, lo que hace que si cuentes con un jugador lo suficientemente ágil mentalmente para detectar los espacios vacíos en tan poco tiempo (hablamos de menos de un segundo), muy probablemente esa pelota va a ir a ese lugar. Y así sucedió.

Será difícil olvidar este partido, sea como aficionado del Inter, del Barcelona, o como neutral. El fútbol se despertó emocionado y decidió regalarnos una noche mágica. Muchas veces, las personas que siguen este deporte intentan explicarlo con números y estadísticas, pero ayer la historia se escribió con emoción y en mayúsculas. Nos quedará grabado en la memoria.


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