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Un histórico Donnarumma marca la diferencia y le muestra al PSG el camino a Múnich

Donnarumma fue protagonista absoluto en la clasifiación del PSG a la final de la Champions

El PSG doblegó al Arsenal en el Parque de los Príncipes y escribe su nombre en la final de la Champions League

Después de tantos fracasos europeos, el PSG se ha clasificado a la segunda final de Champions League de su historia. Los dirigidos por Luis Enrique, resguardados por un Gianluigi Donnarumma inconmensurable, vencieron al Arsenal en el Parque de los Príncipes con goles de Fabián Ruiz y Achraf Hakimi y consiguen su pasaje a Múnich, donde enfrentarán al Inter de Simone Inzaghi el 31 de mayo para buscar la tan ansiada ‘Orejona’.

Primer tiempo

Los primeros 45 minutos tuvieron nombre y apellido: Gianluigi Donnarumma. El italiano dio continuidad a la que viene siendo una Champions histórica en lo individual -con actuaciones estelares en cuartos ante el Liverpool- y firmó una primera parte que quedará marcada en la memoria de parisinos y londinenses. Sólo a través del cancerbero napolitano se explica que el castillo de ilusiones construido por el conjunto de Luis Enrique no se haya derrumbado en los primeros minutos del juego y, en cambio, a través de él hayan empezado a creer en el campo hasta encarrilar la eliminatoria.

El partido comenzó con un Arsenal ultramotivado que iba muy arriba a presionar la salida del PSG, a incomodar y a buscar sacarse cuanto antes la presión de la obligación de empatar. Apenas a los diez minutos de juego ya los gunners estuvieron a punto de abrir el marcador a través de un córner; Gabriel Martinelli llegó desde atrás, a una zona vacía, para rematar cerca del área chica, pero apareció la mano salvadora de Donnarumma, a puro reflejo, para mantener virgen su arco. Y no pasó demasiado tiempo hasta que el Arsenal volvió a acosar al guardameta. Poco después, Martin Odeegaard recibió un balón en la frontal del área y disparó con tal potencia y precisión que los futbolistas visitantes ya calentaban las gargantas para gritar el gol; de hecho, el noruego hizo el amago de correr hacia la esquina a celebrar el tanto, pero el ex Milan se sentía y se demostraba imbatible.

Al Arsenal siguió molestando al Paris Saint-Germain y robaba algún que otro balón en campo rival, con espacio y tiempo para juntarse. Tuvieron más llegadas, pero ninguna con el peligro del primer cuarto de hora, y los locales empezaron a crecer conforme avanzaba el reloj. Un par de incursiones en campo del Arsenal le bastaron a los parisinos para tomar confianza, meter miedo en el cuerpo de los gunners, asentarse en salida de balón, alargar sus posesiones y ganar metros en terreno contrario. Sus primeras llegadas al arco inglés se dieron a partir de robos en la presión, pero se fueron al descanso controlando la pelota, jugando como y cuando querían.

A diferencia de Donnarumma, de otro lado David Raya ni siquiera tuvo la oportunidad de brillar. El español pudo apagar incendios menores, como un remate flojito de Doué al contraataque, pero nada pudo hacer para salvar a los suyos ante el talento ofensivo de los franceses. Kvaratskhelia estuvo a punto de romper el cero con un enganche desde el costado izquierdo y un chute ajustadísimo; pese a su estirón, poco pudo hacer el guardameta español, a quien en esta ocasión acompañó la suerte y balón del georgiano se estrelló en el travesaño. No tuvo la misma fortuna el exjugador del Brentford al minuto 27, cuando Fabián Ruiz aprovechó el despeje de un balón parado y, desde las puertas del área, desenfundó un remate cruzado, pegado al palo, para abrir la diferencia en el resultado global.

Después del gol del español, el PSG se terminó de adueñar del desarrollo del juego. El Arsenal intentaba progresar, pero no era capaz de juntarse. Buscaban constantemente a un Saka que, ante la marca de hasta tres defensores y con la mayoría de compañeros muy lejos, pocas posibilidades tenía de ser diferencial. Los locales estuvieron cerca incluso de ampliar su ventaja gracias a la presión alta y las imprecisiones del Arsenal, pero las definiciones no fueron las mejores.

Segundo tiempo

Los de Luis Enrique nunca soltaron el control del encuentro. El guion de la segunda parte se mantuvo intacto, con un PSG que llevaba la iniciativa, que no cedían la posesión, y un Arsenal sin respuestas, incapaz de plantarle batalla al mediocampo parisino y con sus atacantes muy alejados uno del otro. Por momentos parecía un trámite para un Paris Saint-Germain que desbordaba confianza, picardía y fútbol.

Todas las esperanzas de los visitantes pasaban por Bukayo Saka. El joven extremo era el único que lo intentaba, pero que además advertía un toque de lucidez, de ideas, de atrevimiento, que sus compañeros no. A falta de respuestas desde lo colectivo, todos acudían a Saka para que desde la banda encontrara caminos que llevaran a la remontada. Estuvo a punto el canterano gunner de herir al rival con un disparo posterior a un enganche; la pelota iba a la escuadra, pero como de costumbre ahí estaba Gianluigi Donnarumma para, con una estirada de lujo, evitar que el equipo de Mikel Arteta recortara distancias.

Pasada la hora de juego, al Arsenal se le vino el mundo abajo cuando el árbitro, Felix Zwayer, fue advertido por el VAR de un posible penal por mano del Arsenal y, tras la revisión, el alemán respaldó el aviso. Vitinha tomó la responsabilidad desde los nueve metros, pero David Raya venció en el duelo al portugués para mantener a flote a su equipo. Aun así, poco duró la euforia en los gunners, pues tres minutos más tarde el recién ingresado Ousmane Dembélé asistió a un gol de Hakimi que bajó la persiana de la semifinal.

Justo al entrar al último cuarto de hora, Saka intentaría reavivar los ánimos del Arsenal con un gol que los ponías a dos de empatar la serie. Pocos minutos más tarde volvería a tener una oportunidad clarísima, con el arco vacío, pero el balón lo pilló de sorpresa y su remate se fue por arriba del larguero. Ante el peligro de un Arsenal lanzado al ataque, el PSG supo manejar los tiempos, mantener la calma y seguir controlando el desenlace. No sufrieron para mantener la ventaja hasta el pitido final del árbitro tras seis minutos de agregado.

Ficha técnica


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