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Tottenham 1-0 Manchester United: Se acabó la larga espera

El Tottenham Hotspur vuelve a ser campeón tras vencer al Manchester United en la final de la Europa League en San Mamés

El Tottenham Hotspur venció al Manchester United en San Mamés y es campeón de la Europa League

Los neutrales y los del Manchester United no, pero los aficionados del Tottenham siempre recordarán esta noche de miércoles en Bilbao. En un partido complicado de ver, los Spurs hicieron lo necesario para superar a los red devils y acabar por fin con una sequía de casi dos décadas (17 años) sin levantar un trofeo. El autogol de Luke Shaw y la chilena salvadora de Micky van de Ven quedarán para siempre grabadas en la memoria de los londinenses.

Con este triunfo, Ange Postecoglou mantiene su tradición de campeonar en su segundo año en el club que dirige, endereza in extremis una temporada llena de críticas, anota su nombre en la historia del Tottenham y devuelve al equipo a la Champions League pese a estar de los puestos de descenso de la Premier League. Suerte muy distinta para el Manchester United, que se queda con las manos vacías y un decepción liguera sin parangón.

Primer tiempo

Los primeros 45 minutos fueron todo lo que se podía esperar de un cruce entre el decimosexto y decimoséptimo clasificado de la Premier League. Dos equipos que, como a lo largo de la temporada, fueron incapaces de ejecutar un plan de juego coherente, con sentido, y el partido rápidamente se convirtió en una sucesión de duelos, de cruces individuales que no llevaban a ninguna parte, con el balón saltando de un dueño a otro sin posesiones que tuvieran una clara intención.

El Manchester United vació el medio del campo desde el arranque y buscaba progresar por medio de un Patrick Dorgu muy adelantando, ocupando zonas de extremo, mientras Luke Shaw, que era el central por izquierda en la línea de tres zagueros, se abría mucho, muy cerca de la banda. La fluidez de los de Rúben Amorim con el cuero fue nula. Pocas veces pudieron encontrar a Bruno Fernandes cerca del área, Dorgu nunca gozó de situaciones favorables por banda y todos los ataques morían antes de nacer.

La noticia positiva de los red devils en la primera mitad fue Amad Diallo. El costamarfileño fue el único que lució fino, iluminado. Casi todas sus intervenciones aceleraban y limpiaban las jugadas del United, metían el miedo en el cuerpo de la defensa rival. Toda la banda izquierda del Tottenham sufrió con el exjugador del Sunderland, que estuvo muy cerca de anotar con un remate cruzado y, minutos más tarde, de asistir. Más allá de Amad, el United fue la nada.

Por su parte, el Tottenham también estuvo lejísimos de brillar. Aun así, a los Spurs les bastó con una buena defensa, presionando la salida contraria, para concentrar el juego en la mitad de campo del Manchester United y vivir más cerca del área mancuniana que de la propia. Con el balón en los pies, el equipo de Postecoglou fue más espeso que el petróleo, con pocas o ninguna idea para desnudar los fallos de los defensores rojos; para su buena fortuna, los propios nervios complicaron al United, que en el primer tramo del compromiso tuvo una seguidilla de pifias que acabaron en varios remates de los londinenses, pero siempre llegó alguna pierna norteña para impedir el gol.

Finalmente los Spurs consiguieron lo que podía ser un gol histórico poco antes de marcharse a los vestuarios. Al minuto 42, Pape Mate Sarr metió un centro cruzado desde la banda izquierda y en el área chica apareció Brennan Johnson para anticipar a su marcador, Luke Shaw, y meter el pie; el contacto de Johnson con el balón fue deficiente y la pelota iba a seguir de largo, pero el cuerpo de Shaw se interpuso en su camino, desvió la trayectoria y sorprendió a André Onana, quien no reaccionó a tiempo y no pudo evitar que la redonda se colara en su arco para concretar un gol tan antiestético como digno del guion del encuentro.

Segundo tiempo

Con el resultado a su favor, el Tottenham dejó atrás la presión del primer tiempo, retrasó su bloque muchos metros y se plantaba a defender en su propia mitad del campo. El Manchester United controlaba la posesión, pero con la misma escasez de ideas que en la primera parte. El equipo de Postecoglou vivía con total tranquilidad ante un rival que ni siquiera transmitía ese sentido de urgencia de alguien que está a minutos de perder una final y despedirse de sus esperanzas de clasificar a la próxima Champions League.

Tras una hora de partido soporífera, con más running que juego (menos de cien pases en sesenta minutos), el desenlace empezaba a animarse. Al 68′, una de las tantas malas lecturas de Guglielmo Vicario en salida estuvo a punto de regalarle el empate al United; uno de los red devils cabeceó un rebote y, con el arco vacío, apareció milagrosamente Micky van de Ven para despejar el disparo sobre la línea con una chilena que quedará impresa en los libros de historia del Tottenham Hotspur.

Pocos minutos después, Rúben Amorim dio ingreso a Alejandro Garnacho y Joshua Zirkzee en lugar de Rasmus Hojlund y Mason Mount. Con ellos apareció la mejor versión del United, empujando al Tottenham contra su área y generando ocasiones de peligro. Tirando más de ganas, orgullo y energía que de ideas, los mancunianos estuvieron cerca de igualar el resultado con varias llegadas en pocos minutos: un cabezazo desviado de un Bruno totalmente desmarcado en el área y un par de acciones de Garnacho por banda izquierda animaban a la grada roja.

Tras ese arreón entrando al último tramo del partido, la defensa de los Spurs tomó un segundo aire y armó un muro intraspasable para el ataque del Manchester United. Postecoglou reforzó la zaga, metió más físico al terreno y los londinenses no se cansaron de despejar centros ante un rival que no encontraba otras vías para el gol. Finalmente Vicario tuvo que interceder para desviar un cabezazo en el último minuto del partido, pero en líneas generales los Spurs pasaron un final de partido tranquilo hasta el pitido final del árbitro que terminaba con una larga sequía de títulos.


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